Home
Artículos
Suplemento Asiático
COREA EVANGELIZA A CHINA...
Artículos
Suplemento Asiático
COREA EVANGELIZA A CHINA...
COREA EVANGELIZA A CHINA...
“... PARA QUE SEAN PERFECTOS EN UNIDAD...” (S. JUAN 17: 23)
Evangelicemos con alegría por amor al Señor y al prójimo, incluso a los inmigrantes cuyo idioma desconocemos. Im Soo -Eduardo- Kim (coreano), actualmente sirve como pastor junto a su padre, el pastor Kim Joon Woong, en la Iglesia Evangélica Presbiteriana Única Luz (Han Bit) en el barrio Ejército de los Andes, frente al monoblock 20/21, en la localidad bonaerense de Ciudadela.
Evangelicemos con alegría por amor al Señor y al prójimo, incluso a los inmigrantes cuyo idioma desconocemos. Im Soo -Eduardo- Kim (coreano), actualmente sirve como pastor junto a su padre, el pastor Kim Joon Woong, en la Iglesia Evangélica Presbiteriana Única Luz (Han Bit) en el barrio Ejército de los Andes, frente al monoblock 20/21, en la localidad bonaerense de Ciudadela.
Si manifestamos la alegría del Bicentenario y del Mundial sin vergüenza, ¿por qué no manifestamos nuestra felicidad en Cristo?
Entre los festejos del Bicentenario y el ambiente entusiasta del Mundial se puede sentir la emoción de la gente, que sin importar su forma de ser, si es introvertido o extrovertido, si es chico o grande, si es hombre o mujer, si es culto o no, muestra su alegría, que no pasa a ser algo personal ni secreto. No les importa “el qué dirán”; no les importa que quizás haya gente que no les guste la forma exagerada de manifestar su entusiasmo, ya que es fiesta y alegría universal. Todo el mundo entiende la alegría, aunque no sepa el idioma concreto de un país.
Si para estas cuestiones no tenemos reparo en gritar los goles o a exclamar: “¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina!”, con cuanta más razón tendríamos que expresar nuestra felicidad en Jesucristo, nuestro Salvador y Señor, la única esperanza para el mundo en pecado. Jesucristo es la solución para la esclavitud del pecado en la que se encuentran las personas, sin ser conscientes de su gravedad. Por eso, no debemos callar el evangelio de Jesucristo. No necesitamos que nos impongan que debemos evangelizar… Esto tiene que surgir con naturalidad, y esto se da cuando nuestra comunión con Jesucristo es algo de todos los días y de cada momento del día. Lo que nos debe motivar a evangelizar no es simplemente el sentido de obligación o temor de que los perdidos se vayan al infierno, sino un profundo amor a Jesucristo y un sincero amor por el prójimo de todas las culturas que está cerca de nosotros.
Evangelismo transcultural es posible, aunque no sepamos otro idioma
El hecho de que sepamos solamente castellano, no es un impedimento para que evangelicemos a personas de otros idiomas.
En la Argentina tenemos la ventaja de que hay gente de muchas culturas e idiomas diversos. Lo que necesitamos para evangelizar a alguien que no maneje el castellano, no es aprender el idioma de esa persona para recién entonces presentarle a Jesucristo. Tenemos en la actualidad una herramienta que se llama Internet. Hay muchas páginas cristianas (y de sectas también, por lo que hay que elegir con discernimiento) con mensajes evangelísticos en diversos idiomas, con permiso para ser usados libremente para tal fin sin lucro. Seleccionamos el idioma que corresponde a la persona que queremos evangelizar, armamos nuestro propio folleto; en éste indicamos la página de Internet que hemos usado, y algunos datos de contacto. Esta idea me surgió luego de tratar de conversar con un chino de un nuevo supermercado que se inauguró cerca de la Iglesia Única Luz, en el barrio Ejército de los Andes (conocido popularmente como “Fuerte Apache”), donde estoy sirviendo con mi padre. El chino no me entendió nada. Simplemente me hizo la señal de sus dos manos juntas, como cuando oramos, lo cual no significa que él sea cristiano sino que es budista. Y a mí me señaló con su dedo y me hizo la señal de persignarse, lo cual significa que él creyó que yo era católico. Luego de esa experiencia, se me ocurrió la idea de armar folletos evangelísticos en chino. Inmediatamente llamé a mi amigo Fernando Liu, y le pregunté por alguna página de Internet evangelística en chino. La busqué, hice copiar y pegar; le di un formato de bolsillo, los imprimí, y se lo di al comerciante chino. Quiero seguir haciendo esto cada vez que vaya a algún supermercado chino. Un día hice lo mismo con un inmigrante africano que hablaba sólo francés; me puse a buscar pasajes bíblicos en francés y se lo di. Sé que no todos ellos van a venir a mi iglesia de habla hispana, no van a entender nada. Posiblemente busquen alguna iglesia que hable su idioma; lo que importa es que el reino de Dios crezca.
Creo que es una forma de evangelizar que está al alcance de todos los que usan Internet, sin necesidad de tener el don de evangelista ni tener conocimientos de otros idiomas. Considero que siempre pueden surgir buenas ideas, cuando tenemos primero un corazón ardiente por dar a conocer a Jesucristo. No dejemos de proclamar simplemente porque no tengamos el don o las herramientas. Oremos y pensemos, y el Señor nos mostrará la forma de evangelizar para cada ocasión.
Entre los festejos del Bicentenario y el ambiente entusiasta del Mundial se puede sentir la emoción de la gente, que sin importar su forma de ser, si es introvertido o extrovertido, si es chico o grande, si es hombre o mujer, si es culto o no, muestra su alegría, que no pasa a ser algo personal ni secreto. No les importa “el qué dirán”; no les importa que quizás haya gente que no les guste la forma exagerada de manifestar su entusiasmo, ya que es fiesta y alegría universal. Todo el mundo entiende la alegría, aunque no sepa el idioma concreto de un país.
Si para estas cuestiones no tenemos reparo en gritar los goles o a exclamar: “¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina!”, con cuanta más razón tendríamos que expresar nuestra felicidad en Jesucristo, nuestro Salvador y Señor, la única esperanza para el mundo en pecado. Jesucristo es la solución para la esclavitud del pecado en la que se encuentran las personas, sin ser conscientes de su gravedad. Por eso, no debemos callar el evangelio de Jesucristo. No necesitamos que nos impongan que debemos evangelizar… Esto tiene que surgir con naturalidad, y esto se da cuando nuestra comunión con Jesucristo es algo de todos los días y de cada momento del día. Lo que nos debe motivar a evangelizar no es simplemente el sentido de obligación o temor de que los perdidos se vayan al infierno, sino un profundo amor a Jesucristo y un sincero amor por el prójimo de todas las culturas que está cerca de nosotros.
Evangelismo transcultural es posible, aunque no sepamos otro idioma
El hecho de que sepamos solamente castellano, no es un impedimento para que evangelicemos a personas de otros idiomas.
En la Argentina tenemos la ventaja de que hay gente de muchas culturas e idiomas diversos. Lo que necesitamos para evangelizar a alguien que no maneje el castellano, no es aprender el idioma de esa persona para recién entonces presentarle a Jesucristo. Tenemos en la actualidad una herramienta que se llama Internet. Hay muchas páginas cristianas (y de sectas también, por lo que hay que elegir con discernimiento) con mensajes evangelísticos en diversos idiomas, con permiso para ser usados libremente para tal fin sin lucro. Seleccionamos el idioma que corresponde a la persona que queremos evangelizar, armamos nuestro propio folleto; en éste indicamos la página de Internet que hemos usado, y algunos datos de contacto. Esta idea me surgió luego de tratar de conversar con un chino de un nuevo supermercado que se inauguró cerca de la Iglesia Única Luz, en el barrio Ejército de los Andes (conocido popularmente como “Fuerte Apache”), donde estoy sirviendo con mi padre. El chino no me entendió nada. Simplemente me hizo la señal de sus dos manos juntas, como cuando oramos, lo cual no significa que él sea cristiano sino que es budista. Y a mí me señaló con su dedo y me hizo la señal de persignarse, lo cual significa que él creyó que yo era católico. Luego de esa experiencia, se me ocurrió la idea de armar folletos evangelísticos en chino. Inmediatamente llamé a mi amigo Fernando Liu, y le pregunté por alguna página de Internet evangelística en chino. La busqué, hice copiar y pegar; le di un formato de bolsillo, los imprimí, y se lo di al comerciante chino. Quiero seguir haciendo esto cada vez que vaya a algún supermercado chino. Un día hice lo mismo con un inmigrante africano que hablaba sólo francés; me puse a buscar pasajes bíblicos en francés y se lo di. Sé que no todos ellos van a venir a mi iglesia de habla hispana, no van a entender nada. Posiblemente busquen alguna iglesia que hable su idioma; lo que importa es que el reino de Dios crezca.
Creo que es una forma de evangelizar que está al alcance de todos los que usan Internet, sin necesidad de tener el don de evangelista ni tener conocimientos de otros idiomas. Considero que siempre pueden surgir buenas ideas, cuando tenemos primero un corazón ardiente por dar a conocer a Jesucristo. No dejemos de proclamar simplemente porque no tengamos el don o las herramientas. Oremos y pensemos, y el Señor nos mostrará la forma de evangelizar para cada ocasión.
El Clima
57°
14°
°F | °C
Despejado
Humedad: 63%
dom


77 |
86
11 |
16
lun


75 |
91
10 |
19
mar


79 |
90
12 |
18
mié


77 |
93
11 |
20
Notas Recientes
-
Carta abierta a la iglesia de Cristo en Argentina Carta abierta a la iglesia de Cristo en Argentina Luego de la sanción...
-
Se entregó el “Manual del buen gobernante” en el Senado y la Presidencia LAS ESCRITURAS Y EL ESTADO El 13 de julio, momentos antes de iniciarse...
- 1
- 2
- 3
- 4



