"Yo sé que mi Redentor vive"
Una noche
del año 1741 un hombre encorvado se arrastraba cavilando por las calles de
Londres. Era Georg Friedrich Händel, el gran músico. En su interior pugnaban la
esperanza y la desesperación. El favor de la alta sociedad inglesa se había
apartado de él. Su estado de necesidad llegó
TESTIMONIO
DE FE
Pertenezco
al compañerismo de los que no se avergüenzan. La suerte está echada. He cruzado
la línea divisoria. He hecho la decisión. Soy uno de sus discípulos y no miraré
hacia atrás, no reduciré la velocidad, no retrocederé, no permaneceré inerte.