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CONFLICTO AGROPECUARIO
Un grupo de pastores y dirigentes evangélicos clamó a Dios
por el país el 9 de julio, el día en que se recuerda la independencia nacional,
en la Plaza del Congreso.
El encuentro pastoral de oración, que incluyó la celebración de la Cena del Señor, convocó a
más de 150
evangélicos que compartieron el pan y el vino. "La unidad de los
cristianos es un símbolo profético de la unidad que vendrá para los
argentinos", dijo en su oración el vicepresidente de la federación ACIERA,
Christian Hooft, a pocos metros de las carpas instaladas por el oficialismo y
los empresarios agropecuarios, para apoyar sus posiciones en el debate
legislativo sobre los impuestos a las ganancias extraordinarias de los patrones
rurales. "Dios está peleando por esta nación", aseguró Hooft, quien
propuso "levantar en oración una palabra de reconciliación" que se
exprese en "misericordia, verdad, justicia y paz".
La reunión fue realizada en la Plaza del Congreso, entre el
Parlamento y las carpas. Seis días después del culto evangélico, el mismo lugar
fue escenario de una manifestación multitudinaria en apoyo al Gobierno
nacional.
Los pastores se agruparon en la plazoleta que está entre el
edificio imponente del Congreso nacional y sus elegantes columnas dóricas y la
sofisticada carpa de la agrupación oficialista "Compromiso K",
equipada con televisores de plasma, alfombra, sillones de estilo minimalista y
cafetería. Con una cruz envuelta con banderas argentinas como toda insignia y
después de beber un chocolate caliente, una decena de dirigentes evangélicos se
turnó para orar por el país. Ninguno se identificó ni por su nombre ni su
denominación, acorde con el espíritu de la iniciativa de mostrar a un pueblo
evangélico unido. El acto fue convocado por las federaciones ACIERA, Fecep,
FIPA, el Centro Nacional de Oración (CON) y la organización de servicio Jesus
Warriors.
Para el reverendo Agustín Marsal, de la Iglesia Anglicana del
barrio porteño de Villa Devoto, "hubo una hermosa representatividad".
Para el ex presidente de ACIERA, pastor Rubén Proietti, el evento fue señal de
que "hay un poderoso despertar en la iglesia evangélica de la Argentina, donde la unidad entre
el pueblo de Dios es primordial".
"Un lugar de encuentro"
Quebramos todo poder que ha enfrentado a nuestro
pueblo", oró a viva voz Graciela Prein, del Centro Cristiano Nueva Vida. A
tono con su oración, Hugo Castro, dirigente principal de la Iglesia Biblia Abierta, pidió:
"Líbranos del mal". El presidente del consejo de pastores del partido
bonaerense de Vicente López, Víctor Addoloratto, destacó que el conflicto entre
el Gobierno y los empresarios agropecuarios puso de manifiesto "las
hipocresías de años y años y la verdad sale a la luz". Al final de su
plegaria reclamó: "Te pedimos un lugar de encuentro, y el lugar de
encuentro es donde estás tú, donde está la verdad".
Además de los participantes, asistieron al evento, según
informó el periódico electrónico Pulso Cristiano, los pastores Gabriel Ciulla,
Alberto Burkardt, David Mastronardi, Arnoldo Chazarreta, Carlos Daniel Paretti,
Juan Carlos Grobas, Antonio Krawchuk; y Stanley Clark (Red Misiones Mundiales)
y su esposa la cantante Leticia Herrera de Clark.
"Libertad espiritual"
A su turno, Alejandro Gómez, director de Jesus Warriors,
aseguró: "Estamos acá para decirle a cada joven que lo amamos, que siempre
estaremos para extenderles nuestro brazo y decirle te amamos". Alejandro Rodríguez,
del CON, que inició y concluyó el encuentro, declaró: "Este es un momento
oportuno para declarar una libertad espiritual en nuestra Nación" y
agradeció a Dios por "este momento" al definir al movimiento
evangélico como "las iglesias que van a todas partes". La celebración
de la Cena del Señor fue
encabezada por el pastor Hugo Baravalle, presidente de ACIERA, quien aseguró:
"Dios nos ha bendecido con la unidad" al representar los presentes
"distintos sectores del cuerpo de Cristo, pero somos uno". La
eucaristía fue concelebrada por Ciro Crimi, presidente de Fecep, quien recordó
que "en la cruz hubo victoria que nos habla de unidad". Seguidamente
señaló: "Nos debíamos esto" y remató con un "probablemente las
cosas empiecen a cambiar. ¿Usted lo cree?" Lo que entusiasmó y llevó a
aplaudir a los participantes. Después quedaron los saludos y la coincidencia de
la mayoría sobre lo gratificante que había resultado para el espíritu el
encuentro interdenominacional.
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